El hombre atraviesa el presente con los ojos vendados. Sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo. Y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar al pasado y comprobar
qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido.
Aquella noche pensé que estaba brindando por mis éxitos, sin tener la menor sospecha de que estaba celebrando la inauguración de mis fracasos.
Milan Kundera
El libro de los amores ridículos (1968)
(Traducción de Fernando de Valenzuela)
Poco más que decir, aparte de que se trata un libro de 1968 que fue publicado por primera vez en España casi veinte años después, en 1987. Se trata de una colección de narraciones muy divertidas, con el humor de Kundera, de ese de risa traviesa.
ResponderEliminarEl fragmento no es muy alegre que digamos, pero me parece bellísimo.
besos y magia,
K
(ah, y la cursiva del "qué" está en el original)
ResponderEliminaren lenguaje vulgar, es por eso que se dice "estar para el homenaje".
ResponderEliminarla frontera entre el éxito y el fracaso es fina, no siempre es discernible
ResponderEliminarqué bueno.
ResponderEliminarDesde "La insoportable levedad del ser", que leí hace mucho, no he vuelto a leer nada de Kundera. Pero este textito me ha encantado.
bss