12 septiembre 2007

La mayoría de los hombres se sienten muy orgullosos de su constancia, de la permanencia de sus propósitos. Son consecuentes como el acero de una brújula rota o enmohecida, y esto les parece una gran virtud.
Saben adónde van, de dónde vienen. Cada paso en el camino de la vida lo llevan contado y calculado. Si les escuchamos, nos dirán: «No nos detengamos a contemplar el mar o las estrellas; no hay que distraerse. El camino espera. Corremos el peligro de no llegar al fin».
¡El fin! ¡Qué ilusión! No hay fin en la vida. El fin es un punto en el espacio y en el tiempo, no más trascendental que el punto precedente o el siguiente.

Pío Baroja (San Sebastían, 1872 - Madrid, 1956)
Las inquietudes de Shanti Andía (1911)

9 comentarios:

Pablo dijo...

Cuesta un tanto, pero luego es un alivio descubrir que nada es crucial, que todo fluye.
Aunque el peligro, entonces, sea la indolencia.

Pablo dijo...

Volví, por cierto, a aquel caladero de los adjetivos y el mar de leva.

isobaras dijo...

Buena elección para las playas, ahora que estamos todos tan concentraditos en septiembre.

carmen moreno dijo...

Bueno, pensemos que el fin es el principio circular y exacto de aquello que sigue fluyendo.

¡Qué bien que volvieras a los adjetivos, Pablo!

nán dijo...

¿Y quién puso

No basta la elocuencia
Mi corazón esta noche oscila

hace tiempo?

Quizá por ello, el 16 de octubre tenríamos que celebrar que hace un año que se abrieron estas playas.

pablo dijo...

16 de octubre, me lo apunto.

¿Eterno retorno de lo idéntico, Carmen?

"No a la transmigración en otra especie.
No a la post vida, ni en cielo ni en infierno.
No a que me absorba cualquier divinidad.
[...] Mi envite es al no ser. A lo seguro."

Y F sigue un tantito.
Debería haber una liberación en todo eso. No sé por qué no la siento. Tal vez por los acontecimientos.

Belier dijo...

"Ayer y hoy son el mismo momento en mi corazón", dijo Gamoneda en algún momento, no sé en qué tono (alguno de los antologados por F. Iwasaki en Macondo boca arriba utiliza la cita para abrir su relato; os recomiendo esta antología, publicada por la UNAM en México, un privilegio tenerla entre las manos).

Ese estatismo fluido del tiempo y de la importancia del tiempo me luce una esquirla fría clavada entre la región occipital y la frontal. No me la he creído nunca mucho, pero me gusta inventármela de cuando en cuando.

Miguel dijo...

Abrazo a voces desde la cresta de la ola paralela, Pau. ¡Que estas playas y las tuyas, te sigan dando buenas olas que coger!

Mega dijo...

La espera es un fin y, al mismo tiempo, la promesa de un comienzo.