20 febrero 2009

La escritora

Cuerpo estancado, cabeza desbocada, y ambos al final desembocando en la disciplina laboral más cruel que he conocido nunca. Formal hasta el gris perla. Como todos los que trabajan con la joya de la imaginación y habitan sin embargo cada día la cuadriculada bisutería del folio.

Tantas horas al día sentada frente a la tuerca feraz de las palabras hasta acabar amándolas y detestándolas por igual, llegando incluso a decirme al rato de conocernos que ella no podría estar nunca en la intimidad con otros escritor, no lo soportaría. Con escribir yo tengo bastante... Palabras que resultaron fatalmente prematuras como ocurre en el amor con casi todas.

Los poetas no sois escritores, me dijo de pronto horas después... Vuestra mirada es distinta, vuestros pasos también, llegáis a las cosas por caminos diferentes. Me invitó a subir a su casa...

Pensé al principio en escalar por la fachada, pero me dejé alzar finalmente con ella en el ascensor. Desapareció luego y apareció al poco desnuda y deshuesada, sin darme tiempo siquiera a decirle que eso jamás debía haberlo hecho con un poeta.

Esos seres que no saben amar sin complicarse antes la vida con un broche, o quedar atrapados en el torpe ascensor de una simple cremallera.

Mujeres encontradas de Fernando Beltrán.
Ediciones Sinsentido 2008.


5 comentarios:

aroa dijo...

Sobre quién es Fernando Beltrán (pinchad que es muy curioso su negocio con las palabras):

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/negocio/inventar/nombres/elpdomrpj/20060618elpdmgrep_1/Tes

NáN dijo...

Me ha gustado un montón, Aroa, pero vuelve a poner el link recortadito en dos líneas, porque se pierde por la derecha y no hay manera de llegar donde se necesita.

Esto último es una realidad del link partido, no una metáfora de la realidad.

aroa dijo...

voy a investigar....

ya!a ver si me sale... perdón por el borrón

Aquí Nano

NáN dijo...

Si bueno me parecía el escrito, mejor me parece el que escribe. Toda esa gente que sabe encontrarse un hueco para llevar una vida sencilla sin tener que dejar que una empresa le succione ocho o más horas me conmueve.

¡Y la foto!, hay que joderse. Me imagino la discusión de los dos grupos de trabajo echándose la culpa el uno al oro de no coincidir.

(me tienes que explicar cómo haces eso de poner un vínculo en azulito que lleve a donde quieres).

kika... dijo...

interesantísimo!

besos,
K