10 noviembre 2009

Muñoz Molina sobre el escritor

-- En un momento de la novela dices que la música es una pasión fría y absoluta, también lo es la literatura?

-- Claro, tiene esa doble vertiente, es una pasión fría porque tiene que estar llena de técnica, tiene que estar llena de sabiduría. Pero es una pasión absoluta porque no se puede compartir con nada. No te quiero decir que uno viva sólo para la literatura, sino que la literatura no admite ese dilentantismo de las personas que dicen: «ahora voy a pintar un cuadro», «ahora voy a escribir un libro», «me gusta la profesión que tengo pero por las tardes me dedico a escribir». Yo creo que un escritor, si lo es de verdad, tiene que tener perfectamente claro que su única pasión es la literatura y que si no vive con ella, aunque no de ella, no tiene sentido su vida. Yo he querido ser muchas cosas de pequeño, pero lo único que he querido ser de manera incesante desde que tengo uso de razón es ser escritor.

Entrevista de J.F. Martín Gil a Antonio Muñoz Molina en el número 83 de Quimera, 1989.

06 noviembre 2009

El Joraique

Tus soldados rey Felipe
no querrán poblar la tierra
mientras ande con su gente
el Joraique por la sierra

Cada noche los cristianos
con los ojos muy abiertos
velan por no despertar
en el reino de los muertos

Nadie alcanza a descansar
de su carga al fin del día
porque está suelto el Joraique
por los montes de Almería

Dicen que Alonso el Joraique
con las sombras tiene un trato
que se cierran cuando salen
los soldados a arrebato

Dicen que la medialuna
le prestó su blanca espada
y antes de llegar el alba
él se la volvió encarnada

Y el Joraique prometía
yo daré fin a la guerra
si me dais la llave que abre
la cancela de mi tierra

El Monfí robó una barca
a la mar echó su pena
dejo nueve pescadores
peces muertos en la arena

Y el Joraique allá en Tetuán
armó su negra goleta
ya llegó al cabo de Gata
ya no duerme un alma quieta

No soñaron nunca más
las mujeres de Almería
que se les llevo el Joraique
el ensueño a berbería.



El Joraique, tema de Juan Perro incluido en su disco Mr. Hambre (2000)


*Alonso de Aguilar, el Joraique, fue un bandolero morisco del siglo XVI que durante años tuvo amedrentadas a las tropas de Felipe II.

01 noviembre 2009

cibercafé

En la mesa de al lado dos chicas se acarician con una pluma. En las plantaciones de té del valle de Mekong amanecieron muertas las mariposas. Pero la vida tiene esta mañana el aroma de las flores que resucitan. No sé si aman, el deseo es una novela contada por teléfono. Son como un violín en su estuche. Acarician sus corazones de oca, se convidan a brevajes de luna. Entrarán en la noche como tinta albina que fluye de las estilográficas. Ninguna tempestad podría alejarlas de la preferida bahía. Vuelan a su colisión generosa de música, rozan sus codos de oro en las orillas que fecunda el poleo. Me roza la belleza de uva de sus ojos mojados por el dios generoso. En la mesa de al lado dos chicas se acarician con una pluma. Ahora son las dos, las tres, las miro. El amanecer desabrocha los deltas de sus ríos violetas. Voy a escribirte un e-mail contándote para qué sirven los picos de las palomas.
Juan Carlos Mestre, La casa roja
Calambur Poesía. Madrid, 2008

25 octubre 2009

[...]

Hay una categoría de gentes que, si no cree, debe menos aparentar que cree. Son todos los atormentadores, todos los opresores y todos los explotadores de la humanidad. Sacerdotes, monarcas, hombres de Estado, hombres de guerra, financistas públicos y privados, funcionarios de todas las especies, policías, carceleros y verdugos, monopolizadores, capitalistas, empresarios y propietarios, abogados, economistas, políticos de todos los colores, hasta el último comerciante, todos repetirán al unísono estas palabras de Voltaire: Si Dios no existiese habría que inventarlo. Porque, comprenderéis, es precisa una religión para el pueblo. Es la válvula de seguridad. Existe, en fin, una categoría bastante numerosa de almas honestas, pero débiles, que, demasiado inteligentes para tomar en serio los dogmas cristianos, los rechazan en detalle, pero no tienen ni el valor, ni la fuerza, ni la resolución necesarios para rechazarlos totalmente. Dejan a vuestra crítica todos los absurdos particulares de la religión, se burlan de todos los milagros, pero se aferran con desesperación al absurdo principal, fuente de todos los demás, al milagro que explica y legitima todos los otros milagros: a la existencia de Dios. Su Dios no es el ser vigoroso y potente, el Dios brutalmente positivo de la teología. Es un ser nebuloso, diáfano, ilusorio, de tal modo ilusorio que cuando se cree palparle se transforma en Nada; es un milagro, un ignis fatuus que ni calienta ni ilumina. Y, sin embargo, sostienen y creen que si desapareciese, desaparecería todo con él. Son almas inciertas, enfermizas, desorientadas en la civilización actual, que no pertenecen ni al presente ni al porvenir, pálidos fantasmas eternamente suspendidos entre el cielo y la tierra, y que ocupan entre la política burguesa y el socialismo del proletariado absolutamente la misma posición. No se sienten con fuerza ni para pensar hasta el fin, ni para querer, ni para resolver, y pierden su tiempo y su labor esforzándose siempre por conciliar lo inconciliable. En la vida pública se llaman socialistas burgueses.

Ninguna discusión con ellos ni contra ellos es posible. Están demasiado enfermos.

[...]

Dios y el Estado (1871), de Mijaíl Bakunin (Pryamukhino, Imperio Ruso, 1814 - Berna, Suiza, 1876)


24 octubre 2009

Maimónides: Carta a Ben Tibbon (1199)

(...) Y siempre que traduzcas de una lengua a otra, hazlo conforme a la inteligencia que Dios, alabado sea, te ha dado para que comprendas las metáforas, las alegorías y las palabras de los sabios y sus enigmas... Aquel que pretenda traducir de una lengua a otra y se proponga traducir siempre una palabra dada únicamente por otra que le corresponda, guardando el orden de los textos y el de los términos, tendrá que esforzarse mucho para finalmente conseguir una traducción incierta y confusa. Este método no es correcto. El traductor debe, sobre todo, aclarar el desarrollo del pensamiento, después escribirlo, comentarlo y explicarlo de modo que el mismo pensamiento sea claro y comprensible en la otra lengua. Y esto solo se puede conseguir cambiando a veces todo lo que le precede y le sigue, traduciendo un solo término por más palabras y varias palabras por una sola, dejando aparte algunas expresiones y juntando otras, hasta que el desarrollo del pensamiento esté perfectamente claro y ordenado y la misma expresión se haga comprensible, como si fuera típica de la lengua a la que se traduce. Así lo hizo Hunain ben Ishaq con el libro de Galeno y su hijo Ishaq con el de Aristóteles (...)

(Trad. Miguel Ángel Vega).

Textos clásicos de teoría de la traducción, Cátedra, 1994; compilación de Miguel Ángel Vega

05 octubre 2009

Justine (fragmento)


Por lo que a mí respecta, no soy ni feliz ni desdichado; vivo en suspenso como un cabello o una pluma en la amalgama nebulosa de mis recuerdos. He hablado de la inutilidad del arte, pero no he dicho la verdad sobre el consuelo que procura. El solaz que me da este trabajo de la cabeza y del corazón, reside en que sólo aquí, en el silencio del pintor o del escritor, puede recrearse la realidad, ordenarse nuevamente, mostrar su sentido profundo. Nuestros actos cotidianos son en realidad la arpillera que oculta la tela laminada de oro, el significado del diseño. Por medio del arte logramos una feliz transacción con todo lo que nos hiere o vence en la vida cotidiana, no para escapar al destino, como trata de hacerlo el hombre ordinario, sino para cumplirlo en todas sus posibilidades: las imaginarias.


JUSTINE. Lawrence Durrell (Traducción de Aurora Bernárdez)

16 septiembre 2009

11

Siempre está lo inexpresable
en su pugna con la palabra
ofrecida inútilmente,
rumor de ola insistiendo
en la orilla. Como quiera
que lo que es, es, lo dejamos
por si acaso quedara
en la mano alguna vez
ese grano de sal
que lleva oculto.

José Antonio Muñoz Rojas (Antequera, 1909)
Versos del retorno (1929)