24 noviembre 2007

El Ministerio de la Verdad era diferente, hasta un extremo asombroso, de cualquier otro objeto que se presentara a la vista. Era una enorme estructura piramidal de cemento armado blanco y reluciente, que se elevaba, terraza tras terraza, a unos trescientos metros de altura. Desde donde Winston se hallaba, podían leerse, adheridas sobre su blanca fachada en letras de elegante forma, las tres consignas del Partido:
LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA
Se decía que el Ministerio de la Verdad tenía tres mil habitaciones sobre el nivel del suelo y las correspondientes ramificaciones en el subsuelo. En Londres sólo había otros tres edificios del mismo aspecto y tamaño. Éstos aplastaban de tal manera la arquitectura de los alrededores que desde el techo de las Casas de la Victoria se podían distinguir, a la vez, los cuatro edificios. En ellos estaban instalados los cuatro Ministerios entre los cuales se dividía todo el sistema gubernamental. El Ministerio de la Verdad, que se dedicaba a la noticias, a los espectáculos, la educación y las bellas artes. El Ministerio de la Paz, para los asuntos de guerra. El Ministerio del Amor, encargado de mantener la ley y el orden, y el Ministerio de la Abundancia, al que correspondían los asuntos económicos. Sus nombres en neolengua: Miniver, Minipax, Minimor y Minindancia.
El Ministerio del Amor era terrorífico. No tenía ventanas en absoluto. Winston nunca había estado en Minimor, ni siquiera se había acercado a medio kilómetro de él...
Fragmento de 1984, escrito en 1948 por Eric Arthur Blair, más conocido como George Orwell (1903-1950)

13 comentarios:

Virginia Barbancho dijo...

Este es uno de los pocos libros que me han hecho querer memorizar cada sílaba, cada reflexión, cada párrafo. He discutido con él y he querido entenderlo. También lo olvidé, hace ya mucho, por ver si así conseguía volver a leerlo como si fuera la primera vez. Y en ello estoy, disfrutando. Espero que vosotros también.

nán dijo...

Creímos que Orwell lanzó cabezazos tremendos y certeros contra el comunismo dictatorial, que conocía desde dentro, y el nazismo.

A lo mejor, sin saberlo, estaba creando la base crítica contra el mayor engaño mundial: el sistema de Corporate. Y es el mayor porque es el "más" mundial. Ya no tiene enemigo ni freno. No hay nada que le impida comernos uno a uno, como Cronos devorando a sus hijos.

Solamente su creación más especial, su hijo el Cambio Climático, puede acabar con él. Y con la totalidad o la mayoría de sus hijos.

Nosotros, los débiles humanos, nos preguntamos si esa venganza, o justicia poética, se justifica. Por eso Corporate nos gana siempre, porque esas cuestiones le importan un pito: si no vence él absolutamente, no le preocupa la destrucción de todos.

Virginia Barbancho dijo...

Sí que el libro suena bastante a este sistema neoliberal dominado por corporaciones. Yo creo que el ilbro en esencia habla sobre todo de los totalitarismos, por lo que probablemente se puede aplicar a distintos momentos de la historia.

Respecto al Cambio Climático, aprovecho para lanzar una advertencia: trabajo en el Ministerio de Medio Ambiente, y lo que está pasando es que el auge mediático del C.C. es muy goloso para los políticos de turno que, para apuntarse tantos están sacando dinero de aplicaciones presupuestarias dedicadas a la protección de otros aspectos mediambientales para meterlos en la Secretaría General para el Cambio Climático.

A mi no me apetece nada que Madrid tenga playa, pero no debería ser a costa de los presupuestos destinados a la protección del dominio público o de la conservación de espacios naturales y especies. Se me ocurren mejores sitios de los que sacar el dinero. Precisamente, mi D.G. (del Territorio y la Biodiversidad), está ahora mismo siendo segregada y casi desmantelada, y eso, caca.

NáN dijo...

No se puede evitar el "a río revuelto".
Hay que denunciar todos esos casos. O soportarlos como lo soportamos con todo aquel servicio que como ciudadanos esperamos, pero intuimos que una parte importante de lo presupuestado para ellos se queda "en otra parte".

Pero cuando el sabio (aquí, "el científico") señale la Luna, la limpieza del dedo, aunque interese, es lo que menos importa.

pablo dijo...

Nán, no me puedo creer lo que te leo, con todo lo que te aprecio aquí en la distancia. ¿En serio hablas? ¡El dedo es la clave! Porque, ¿y si eso no fuera la luna? ¿Y si, como en la prosa de JRJ, eso fuera un anuncio de la luna? Y yo creo que es la luna, de veras, pero... nunca a ciegas. Nos pasó ya tantas veces lo contrario...
Mis puntos suspensivos, no sé si lo notas, significan que no estoy muy seguro de lo que hablo, y de ahí viene mi perplejidad. Recién vi Tierra, ayer mismo, y claro que es tierno y como de fábula y sólo puede haber un bando en el que como soldaditos nos alistaremos todos. Pero.
[Un ejemplo de ese Pero: ¿por qué el biodiésel me cuesta LO MISMO que el diésel cuando su sistema de producción es completamente distinto? ¿Es casualidad que dos productos diferentes salgan al mercado al mismo precio? Ah, ahí hay un gran PERO y unos bolsillos llenos y mucho, mucho desinterés, pues bastaría con someterlo a otra tasa, por ejemplo, para que bajara el precio. Y ¿qué gobierno occidental haría eso? Lo fácil: los anuncios de salva el planeta, tú puedes solito. Mi cabreo aumenta a medida que lo hace el presupuesto de las campañas gubernamentales. Sé que este tema nos lleva y trae desde hace tanto, y Virginia no se merece que desvirtúe su cita con la refriega, por tanto disculpas y abrazos.

NáN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
NáN dijo...

oye, para ir a esa dirección, que sale cortada, después del número y el punto, añadir: html

(en el texto cortado paracía "htr")

Virginia Barbancho dijo...

Huy huy huy, a ver, por alusiones.

Está claro que todos militamos en el mismo bando. Mi argumento no pretendía ser polémico, sino más bien, señalador.

Señalar que el medio ambiente es muuuuuuuy extenso. Tanto, que la protección de éste no se reduce a la lucha contra el Cambio Climático. Y eso es lo que mediáticamente está pasando. El Cambio Climático es un problema, digamos horizontal, que afectará a todos los aspectos medioambientales, pero no creamos que vamos a salvar el planeta sólo luchando contra él. La cuestión es acotar de qué se está hablando en cada momento. Cuando hablamos de Cambio Climático hablamos de los distintos procesos industriales que contaminan el aire, suben la temperatura global, cambian el clima y eso afectará a todas las formas de vida sobre el planeta.

Cuando hablamos de contaminación de las aguas, no estamos hablando de Cambio Climático. Y sigue siendo un tremendo problema.

Cuando hablamos de la urbanización salvaje de la costa, tampoco hablamos de C.C. y también es un problema.

Y cuando hablamos de conservación de la Biodiversidad, gestión sostenible de los recursos que se agotan, etc... lo mismo.

A lo que iba es que científica y políticamente, la lucha contra el Cambio Climático es una parte de lo que supone una perspectiva de protección medioambiental más completa. Y mi crítica, era que en vez de aumentar los presupuestos totales del Ministerio de Medio Ambiente, los están redistribuyendo hacia una parte importantísima, pero una parte. Y eso es trampa.

Hay mucho dinero metido en campañas electorales, como Pablo ha dicho, en defensa, y en muchos otros sitios que no nos llevan a nada bueno. No estaría mal que sacaran un poquito de ahí para DE VERDAD contribuir a una protección global del M.A. y no hacer estas triquiñuelas (algún voluntario para llamar a ZP o Rajoy?), porque, yo no sólo quiero un planeta con un clima sin alterar y sus glaciares en su sitio, quiero que además se deje de construir en la costa y de aniquilar especies animales (por mano directa del hombre que solitos, sin la ayuda del C.C. se nos da bien), etc.

(Y me siento como si estuviera escribiendo a los Reyes Magos, en fin)

Gracias por atribuirme merecimientos, me voy a sonrojar...

NáN dijo...

He hecho trampa: he quitado una entrada, porque no me gustó la primera frase que puse, pero la restituyo aquí:

El biodiésel contamina lo mismo que el otro, pero servirá para que en países con hambre, como los automovilistas tenemos más dinero, cultiven plantas para hacer biodiésel en lugar de plantas para alimentar a la gente. Se presenta como una propuesta ecologista, pero no lo es.

George Mombiot escribió un bien artículo sobre el tema (http://www.nodo50.org/globalizate/monbiot121107.html). Me encanta la frase en la que dice, a propósito de la hambruna que provocará nuestra sed de carburantes:

«Seguramente sería más rápido, y más humano, refinar a los habitantes del país y meterlos en nuestros depósitos. Sin duda, un equipo de asesores para el desarrollo estarán haciendo ya las sumas».

Veremos muchas cosas negras relacionadas con este tema: porque el ser humano, cuando ve posibilidad de aumentar unos duros el patrimonio, se apunta a todo y lo ennegrece todo. No dejemos de buscar lo correcto por ello.

Y Virginia, te lo digo porque la he conocido, se merece el honor de crear polémica con su propuesta.

Un abrazo de mirón de surferos.

NáN dijo...

Acuerdo casi total, Virginia.

Y no pasaría nada si no estuviéramos en el mismo bando. Aunque creo que los 3 que estamos escribiendo por aquí sí lo estamos.

Has hecho una MAGNÍFICA DESCRIPCIÓN de los problemas. Pero el acuerdo es "casi" total porque, dado como están las cosas (y prescindiendo de que muchos actúen por intereses más personales que sociales), si no se soluciona el problema del CC, los otros ya no importarán: es de prioridad 1 Absoluto.

Pero dicho eso, todos los otros son de primera categoría. La cuestión es que en un país formalmente democrático, la concienciación de los votantes (clientes) y de los ciudadanos (agentes) es vital para que la Administración actúe.

Habrá que exigir las cosas desde abajo, y mayoritariamente, porque el suicidio político no es una de las características que más adornan a los políticos: ni a los mejores ni a los peores de ellos.

¿Y a quién tenemos enfrente, que nos impide solucionar nuestros problemas? No creo que a los políticos, que estarán encantados de actuar si exigimos y apoyamos sus actuaciones. Creo que los problemas a los que aludes (contaminación, urbanización salvaje, conservación de la biodiversidad y gestión sostenible de los recursos) dibujan claramente a quienes los han creado.


(ah, y felicito a tu Ministerio por haber recuperado en buena parte el control de las aguas para el sector público, deshaciendo la maraña de sociedades mixtas opacas que habían creado e imposibilitaba una gestión sostenible).

Miguel dijo...

Anoche mismo tuvimos una conversación muy interesante en Zarzalejo con varias personas, de todos los pelajes y con (casi) todos los argumentos.

La conclusión: que una erupción del Krakatoa eche a la atmósfera más CO2 que todas las fábricas Ford de EEUU en un año, o dos, o cien, es tan irrelevante como argumentar que el Támesis se congeló en todo su curso hasta el siglo XVIII.

El cambio climático es una realidad, y es una realidad que todo el CO2 agregado artificialmente por el hombre contribuye al aumento de la temperatura de la atmósfera. Los porcentajes son algo secundario. El argumento más cabal que se dio en esa sobremesa partió de quien menos parecía querer opinar sobre el tema. En mi casa yo no ensucio: no tiro al suelo del salón una olla de pasta echada a perder. Pero tampoco tiro una colilla, ni un papel de chicle.

Yo creo que la luna es la luna y el dedo está muy sucio. También fue la luna la penicilina y los antibióticos, y ahí están las farmacéuticas, hechas unas sádicas, y nosotros tan contentos con nuestros espidifenes y amoxicilinas.

Lara dijo...

Pues sí, pues eso iba a decir yo, pero me hubiera olvidado de todos los ejemplos y de todos los nombres, así que gracias, Miguel.

Y a todos, por poner esta pasión en vuestras contestaciones que me he tragado de un golpe, y que me ha hecho desear que en la mesa de la cena de ayer hubiera tres comensales más.

Y por cierto, Viki, bienvenida.

Las Playas de Siberia dijo...

¡Sí, bienvenida!