28 junio 2008

Brodsky habla de sí mismo


«Posteriormente, a menudo lamenté la decisión [abandonar los estudios con 15 años para empezar una vida de obrero], sobre todo cuando vi que mis antiguos compañeros se situaban tan bien dentro del sistema. Sin embargo, yo sabía algo que ellos desconocían. En realidad, también yo me había situado bien, aunque en dirección opuesta, a lo largo de la cual había recorrido un tramo más largo. Una cosa de la que estoy especialmente complacido es de que logré atrapar a la «clase trabajadora» en su estadio auténticamente proletario, antes de que iniciara su conversión a la clase media a finales de los años cincuenta. Era un verdadero «proletariat» aquel que yo conocí en la fábrica donde, a los quince años, comencé a trabajar de fresador. Marx lo habría reconocido al instante. Ellos —o, mejor dicho, «nosotros»— vivían en apartamentos comunitarios, cuatro o más personas en una misma habitación, a menudo pertenecientes a tres generaciones distintas, durmiendo por turnos, bebiendo como tiburones, armando camorra entre ellos o con los vecinos en la cocina comunitaria, o en la cola matinal delante del retrete igualmente comunitario, pegando a sus mujeres con agónica determinación, llorando sin recato cuando Stalin cayó muerto, o en el cine, y jurando con tanta frecuencia que hasta una palabra normal como «aeroplano» le sonaba a un viandante casual como algo elaboradamente obsceno..., transformándose en un océano gris e indiferente de cabezas o en un bosque de manos alzadas en las asambleas públicas en favor de este o aquel Egipto.»

Joseph Brodsky, Menos que uno. Círculo de lectores; traducción de RoserVerdagué Costa.

6 comentarios:

NáN dijo...

Este poeta, Premio Nobel de 1987, fue y es un salvaje maravilloso. Condenado a 5 años de prisión por “parasitismo” (insistía en llamarse poeta sin el refrendo de la Unión de Escritores y sus poemas circulaban clandestinamente), cumplió 18 meses de la pena y luego se mantuvo igual, hasta que el Estado Soviético, harto de él, lo expulsó del país. Un profesor americano le puso en contacto con Auden, quien se encargó de “situarle” en el mundo. Escribe sus poemas en ruso; y las prosas en inglés.

Esa brutalidad de los proletarios explotados es de hace menos de cien años. Los recientes acontecimientos de esta Europa en proceso de americanización (Directiva Bolkestein, las 65 hora laborales semanales, los campos de concentración de hasta 18 meses —¿serán ampliados póximamente?— para los sin papeles) podrían colocar ese pasado en el futuro próximo. El paso atrás hacia la brutalización es siempre mñas probable que el paso adelante hacia el desarrollo del ser humano. De ahí la importancia de este texto descarnado.

Este poema, que no sé quién tradujo, me lo he bajado del sitio web que se indica abajo.

Joseph Brodsky
Cuánto tiempo he andado

«Cuanto tiempo he andado taconeando por ahí se puede ver en mis talones.
Tampoco se puede sacar la telaraña de mi frente con un dedo.
Mas, lo que es grato en el ruidoso kikirikí
es que suena igual que ayer.
Pero un pensamiento negro tampoco puede ser mantenido en su lugar,
como el mechón de cabellos que cae oblicuamente de mi frente.
Y ahora no puedo soñar con nada, para existir menos,
para venir y pasar menos a menudo, para no obstruir
el tiempo. La parte pobre de la ciudad a través de la ventana
ofende mi vista, para que a su vez,
memorice al inquilino por su cara y no
por la manera que piensa, el lado opuesto.
Y dando vueltas en el cuarto como un shamán
enrollo como una madeja de lana
en mí mismo su vacío, para que mi corazón
pueda saber algo de lo que Dios sabe.»

El Poder de la Palabra
www.epdlp.com

Kika... dijo...

No lo conocía, NáN, y me ha parecido muy interesante. Últimamente tengo la constante sensación de que se abandonan objetivos como el crecimiento y la competitividad mediante el conocimiento (aquello de la Cumbre de Lisboa y la UE como la economía más avanzada del mundo basada en la sociedad del conocimiento) y se vuelve a tratar de hacer frente al contexto mundial exprimiendo a las personas.

No está de más recordar que los rendimientos del trabajo humano son decrecientes, y de la misma manera que Mao decía que una persona más es una boca que alimentar pero dos manos para trabajar, Marx se dio cuenta de que el crecimiento de los rendimientos de la mano de obra no era ilimitado.

Perdón. Ya sé que hablábamos de literatura, pero un texto así invita también a hablar de la vida. La Bolkestein, la liberalización (¿?) de los servicios, la jornada de 65 horas no son más que ejemplos de lo que está por venir.

besos (y Auden me encanta) :)
K

Magapola dijo...

Lo has descrito muy bien con la palabra salvaje, entra como una garra.

NáN dijo...

Sí, Magapola, pero luego es un poeta de una delicadeza formal extraordinaria y de un conocimiento profundo de la poesía anterior. (A veces nos olvidamos que ambas cosas conviene que vayan juntas).

Kika, no solo lo que dices, sobre el trabajo: también cabe una reflexión sobre el abuso de los recursos naturales y el envenenamiento de las condiciones de la vida.

Ni siquiera Marx, que pese al desprestigio contó muy bien muchas cosas (incluida esta fase última del capitalismo), podía prefigurar este desastre.

Pero volviendo a Brodsky, esa descripción brutal de la clase obrera se aleja mucho de los clichés; y sin embargo transmite una poderosa sensación de verdad.

En cuanto a Auden, ya puse un poema suyo hace mucho tiempo, pero no me va a importar nada repetir.

Transeúnte dijo...

Nán, gracias hijo por publicarlo.
Cuando acabé el que me estoy leyendo y esté algo calmadita, me leo algo de este autor.

Cuídate.

NáN dijo...

A mandar, Transeúnte. Gracias a ti. Que de pronto aparezca alguien con ganas de leer a un autor que has puesto es una gozada.

De todas maneras, Las Playas es como una confitería llena de pasteles exquisitos y nosotros somos niños hambrientos que a veces podemos cruzar la puerta y hacernos con uno.

Más calmadita o no, que eso ya sabrás tú lo que te interesa, no me olvides al bueno de Brodsky.