15 diciembre 2008

Cartas a un joven poeta



También el arte es sólo un modo de vivir. Aun viviendo de cualquier manera, puede uno prepararse para el arte, sin saberlo. En cualquier realidad se está más cerca de él que en las carreras irreales, artísticas a medias, que, aparentando cierto allegamiento al arte, en la práctica niegan y socavan la existencia de todo arte. Como lo hacen, por ejemplo, el periodismo en su totalidad, casi toda la crítica profesional, y las tres cuartas partes de lo que se llama y quiere llamarse literatura.


Rainer María Rilke.
Cartas a un joven poeta

5 comentarios:

kika... dijo...

Cómo me gusta cuando nos ponemos rilkeanos...

Y no he podido evitar una sonrisa, aunque para el periodismo quizá sería de poco interés documental.

Muchos besos, etdn.

ETDN dijo...

En realidad iba a poner dos citas, pero después vi que Mega había puesto la que yo iba a poner (qué despiste, el mío) y ya dejé esta.
Me ha sorprendido la validez y actualidad de algunas de las reflexiones de Rilke en esas cartas, que tenía pendientes de leer desde hacía tiempo y que por fin se han cruzado en mi camino.

más besos

kika... dijo...

A mí me encantan, sobre todo por eso de (y perdón por la cutresíntesis y segura simplificación de la cuestión):

si tienes ganas de escribir, si sólo piensas en escribir, eres escritor.

Toma ya.

Mega dijo...

Sobre este asunto de la crítica, me parece que así como hay buenos y malos escritores, también hay buenos y malos críticos; vamos, una obviedad. Para mí el juicio crítico (y fundado) es tan necesario como la existencia del lector, si me apuras... ¿Qué es el crítico sino un lector avisado y avezado?

Besos

PD: Da la sensación de que Rilke hubiera tenido una mala experiencia con la crítica. Desconozco si fue así. Por otro lado, que el escritor desprecie a la crítica se ha vuelto tan común (y a veces gratuito) que ya va siendo un cliché... una pose incluso.

NáN dijo...

Coincido con Mega. La crítica es absolutamente necesaria (junto con las editoriales y las revistas son las cuatro patas del banco).

Salvo cuando se vuelve pedante y solo se sirve a sí misma. Pero eso es exactamente lo mismo que pasa con algunos escritores.