21 mayo 2007

La vida es dolorosa y decepcionante. Por lo tanto, es inútil escribir más novelas realistas. Ya sabemos a qué atenernos sobre la realidad en general; y pocas ganas nos quedan de saber algo más. La humanidad, tal cual es, ya sólo nos inspira una apagada curiosidad. Todas esas "observaciones" de una agudeza tan prodigiosa, esas "situaciones", esas anécdotas... Una vez cerrado el libro, no hacen más que confirmar una leve sensación de asco que ya alimenta bastante cuaquier día de "vida real".
Ahora escuchemos a Howard Phipillps Lovecraft: "Estoy tan harto de la humanidad y del mundo que nada lobra interesarme a no ser que incluya, por lo menos, dos crímenes por página, o que trate de horrores innominados procedentes de espacios exteriores".
Howard Phillips Lovecraft (1890-1937). Necesitamos un antídoto supremo contra todas las formas de realismo.
Cuando uno ama la vida, no lee. Ni tampoco va mucho al cine.

Michel Houllebecq (Saint-Pierre, Isla de Reunión, 1958)
H. P. Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida
Siruela, 2006
Traducción de Encarna Castejón

15 comentarios:

Pablo dijo...

Disculpen la avalancha, pero, como verán, una cosa tenían mucho que ver con la otra.
Ya me callo.

NáN dijo...

No te calles. Por favor, no lo hagas. Echo mucho de menos tus palabras.

¿Sabes?, hace dos semanas leí "Plataforma" y ya estaba diciendo que ese Houllebecq era insoportable cuando las últimas páginas me arrebataron. Ahora estoy leyendo "Partículas elementales". Todavía no sé lo que tiene de valioso o de tramposo. Pero sigo leyéndole: me gusta como mete el dedo en la llaga y aprieta.

nán dijo...

¡Estoy encantado! En las mismas entradas y así, de sopetón, Pablo y Olka. (falta alguien más, se echa en falta)

Por cierto, al Zurdo no le he leído ni una sola línea de la mano: empiezo a pensar que es un problema de siquiatra este posponer las cosas hasta que todo sea perfecto. ¿Alguna vez he hecho algo en condiciones de perfección?

pablo dijo...

Houllebecq ES insoportable. Pero se me ha hecho imprescindible, también. Verás, sucede como antes con Bukowski (y antes Miller) y ahora con Beigbeder o Palahniuk: me cabrean, me parecen facilones y mentirosos, pero no puedo evitar de leerlos con esa cosa de estar medio incómodo en cada página.
Pues lo mismo.
Y, no obstante, hay momentos en los que el odiado H consigue darle forma con sus sucios materiales y sus ideas sucias a una imagen poética, cruel y bella (como la anterior) por la que seguro que otros narradores bienintencionados y mejor armados darían la mitad de su literatura.
No sé si me explico.
No sé.
Por lo demás, me quedo con "Ampliación del campo de batalla", sin ninguna duda (no sé cursivear aquí). Y ahora recién me sorprendo con el increíble ensayo del que extraje este fragmento.
También me gustaría hablar de ese fragmento, pero en otro momento (estoy rimante y verborreico, ¿se me nota?: agh).
Y de Zurdo, despreocúpate, que también es cojo y ciego.

Reb dijo...

Yo creo que uno lee para amar más a la vida.

Okr dijo...

Yo estoy algo de acuerdo con lo dicho en la entrada... cuando mejor estoy con mi vida, menos leo. Supongo que leo para olvidar, para evadirme. Disfruto leyendo, sí, pero creo que cuando lo hago eso es lo menos importante.

A mí H me desencaja, y no sé si es bueno o malo.

pablo dijo...

evidentemente, me sobraba una preposión por ahí arriba

pablo dijo...

pre-po-si-ción, buf

Miguel Marqués dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miguel Marqués dijo...

Hey. Yo soy zurdo. Y Reb también. Qué pasa.

A mí me encantaban los innominados horrores del universo. Recuerdo como si fuera ayer cómo intenté degollar a un Horrendo Cazador (uno de esos bastardos estelares, semillas de Yog-Sothoth, o algo así) con un cuchillo jamonero. No me acompañó la suerte y sus brazos de hormiga, erizados de unas espinas del tamaño de una baqueta de tambor, terminaron derramando mis intestinos de periodista educado en Princeton (Michael Drummond, para servirles) y esparciéndolos a todo lo ancho del suelo ajedrezado de aquella vieja cocina encantada. No sé ni cómo sobreviví para contarlo. Ah sí: era todo una película improvisada, de guión libre, papeles y dados, que montamos entre cinco amigos. Uf. Cuánta tensión. Qué divertido.

Yo de Houellebecq lo que adoro es la manera que tiene de sostener los cigarros.

NáN dijo...

Es lit., pero también es Houellebecq (partículas elementales, p. 195 de la edición en Compactos). A lo mejor como es lit no vale. Pero por si acaso.

«La frase sobre la duquesa de Guermantes seguía siendo magnífica, por supuesto. Pero todo aquello empezaba a ser un poco deprimente, y terminé por ehar mano de Baudelaire. La angustia, la muerte, la vergüenza, la embriaguez, la nostalgia, lainfancia perdida..., sólo temas indiscutibles, sólidos. Aún así era raro.»

¿Te vale?

(a mí tampoco mucho, pero por la razón contraria: la Guermantes no me deprime, tampoco Baudelaire).

Lara dijo...

Yo sólo he leído Ampliación, y me parece un tipo incómodo e imprescindible para la sociedad de hoy (cosa que ya no parece importar, literatura y sociedad, ya ves).

Mig, Zurdo es la novela de Pablo. Pero estoy encantada con tu defensa. Soy poco original, pero siempre he adorado a los zurdos. Mi mano izquierda es inútil (aunque la estoy adiestrando para), e incluso sabiendo que eres zurdo, cada vez que te veo escribir me sorprendo, cada vez, me da como una sonrisa, hostia, eres zurdo, algo así; también me pasa con Reb.

Y Zurdo, el cojo y mudo y sordo que no es en absoluto ninguna de esas cosas, es algo fantástico. Sorry, P. Así es.

Por cierto. QUÉ BIEN VERTE (en el lomo de la orca, aupado). Y LEERTE.

Miguel Marqués dijo...

Ya, ya sabía que Zurdo es la novela de Pablo (el título se me quedó a la primera por razones obvias). El comentario estaba hecho con conocimiento de causa.

(Y no es una orca, es un tiburón. :)

Besos, agro-lof ;)

Miguel Marqués dijo...

Os recomiendo (y ninguna otra semana lo haría) el artículo de Javier Cercas del EPS pasado. A mí no me gusta mucho lo que escribe, ni siquiera me cae bien, pero este artículo lo podría salvar, por lo menos la primera mitad.

Entre otras cosas, se dice que leer a Cioran (y autores asín) y enfrentarnos a su verdad descarnada no nos debe deprimir más, sino todo lo contrario. No recuerdo exactamente los razonamientos íntimos y las conclusiones, recuerdo una vaga sensación de estar de acuerdo, y de redescubrimiento. Creo que se podría aplicar también a Houellebecq.

Cercas mezcla guapamente el "la verdad os hará libres" con el "lo que no me destruye me hace más fuerte".

¡Ese Cercas! ¡Oeee! Venga, por esta semana, va.

Lara dijo...

Hostia, es un tiburón.