25 noviembre 2006

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La "Marcha sobre Madrid"

Cierre de fronteras

La agencia "Cook" había anunciado en todos los países un viaje económico en grupos para presenciar la llegada de Dios, y diariamente atravesaban las fronteras millares y millares de extranjeros, que afluían en interminables caravanas hacia Madrid. Pronto la capital de España pasó de dos millones de habitantes y amenazó con llegar a tres.
El Gobierno, resuelto por fin a actuar como tal en aquel asunto, cerró las fronteras el 17 de abril. Ya era tiempo. En tal momento el número de los inmigrados excedía los nueve millones.
Pero si las fronteras podían cerrarse al paso de los extranjeros, era imposible impedirles el tránsito por vía férrea y por carretera a los naturales del país. Y no había que olvidar que cada ciudadano español tenía pensado en su fuero interno:
-Yo no me pierdo la llegada de Dios. El día 10 de mayo me amanece a mí en el Cerro de los Ángeles o dejo de llamarme Eleuterio*.


* Esto lo decían los que se llamaban Eleuterio, claro. Los demás decían otras cosas parecidas.


La tournée de Dios (1932), Enrique Jardiel Poncela (Madrid 1901-1952).

5 comentarios:

Okr dijo...

¿Qué pasaría si Dios anunciase una visita? ¿Cómo reaccionaría la gente? ¿Y la prensa? ¿Cómo habría que organizarla?

Es posiblemente la novela con la que más me he reído en toda mi vida.

Pablo dijo...

Comparto la carcajada, sobre todo por las ilustraciones, cambios tipográficos y desvaríos que se le ocurrían al indecente de Jardiel. E. Mendoza tuvo que aprendérsela de memoria cuando era un chaval.

Belier Belcán dijo...

Sí sí, Mendoza se lo tuvo que leer de chico igual que Ruiz Zafón se leyó, se releyó e hizo copypaste con Mendoza. Es bonito no obstante seguir la pirámide alimenticia (cuanto más lejos mejor, hasta Homero!).

Otro de los autores por descubrir. Qué lástima de días, con tan poquita tela que cortar y tan poquitas horas que tirar entre las páginas.

NáN dijo...

Debería, sí, debería conocer a Jardiel. Posiblemente forma parte de esa parte injusta de mí. (la parte hotentote y, por ello, paya).

Posiblemente son los asteriscos los que me alejan.

Pero te aseguro que en cuanto pueda haré ese esfuerzo. Que reconozco que el fallo está en mí.

Gracias

Enrique Gallud Jardiel dijo...

Muchas gracias por su referencia a mi abuelo.