07 noviembre 2006

Arena hasta donde se pierde la vista, entre las últimas colinas y el mar -el mar- en el aire frío de una tarde a punto de acabar y bendecida por el viento que sopla siempre del norte.

La playa. Y el mar.

Podría ser la perfección -imagen para ojos divinos-, un mundo que acaece y basta, el mudo existir de agua y tierra, obra acabada y exacta, verdad -verdad-, pero una vez más es la redentora semilla del hombre la que atasca el mecanismo de ese paraíso, una bagatela la que basta por sí sola para suspender todo el enorme despliegue de inexorable verdad, una nadería, pero clavada en la arena, imperceptible desgarrón en la superficie de ese santo icono, minúscula excepción depositada sobre la perfección de la playa infinita. Viéndolo de lejos, no sería más que un punto negro: en la nada, la nada de un hombre y de un caballete.

Primeras líneas de Océano mar (1993) de Alessandro Baricco (Turín, Italia, 1958)

22 comentarios:

Lara dijo...

Una nadería...

Miguel Marqués dijo...

¿Quién tradujo esto? Podría ser Mercedes Corral. La jefa de la de Tarazona. Una especie de Pilar Miró rubia que vive con perro y dos traductores becados en una casa con biblioteca y jardín.

Y por otro lado, bellísimo comienzo. Difícil de pensar en uno mejor. La falla en el sistema.

Miguel Marqués dijo...

Pues no. Ya lo he investigado: Xavier González Rovira y Carlos Gumpert. Dos, y catalanes.

nán dijo...

Barico es como los ordenadores que hacen guiones de películas, pero en italiano mentiroso y engañabobos. Leí Seda, vomité un poco y luego me reconfortó que las arcadas eran compartidas por la gente de más confianza para mí.

Posiblemente habrá cambiado.

Desde Barna con amor.

Lara dijo...

A mí me gustó Seda. Lo leí en una hora de la siesta hace años, mientras tendría que haber estado estudiando, y luego se me quedó una sonrisa tonta en la cara y ganas de tocar cosas con los dedos, que me vinieron muy bien para dejar de estudiar definitivamente por ese día.

Nunca más leí nada de ese hombre. No sé si ha cambiado. Yo ya no estudio, pero las horas de la siesta siguen siendo infalibles.

nán dijo...

Es que está hecho para gustar, como las películas hechas con guiones hechos con ordenador a partir de lo que la gente quiere ver.

Y si era una siesta, y era un acto desaconsejable, lo que suma puntos... pues tampoco quedas en mal lugar.

Vamos, te gustó tanto que nunca te preocupaste de volver a leer nada de ese hombre. ¡Sabía que podía confiar en ti!

Yo simplemente alerto de lo que creo, para que no haya desprevenidos. No empecéis a escribir "a mí me gustó, a mí me gustó". Se escribió para producir esa falsa sensación.

Por ejemplo, para que veáis: una actriz de la que besaba los pies de su inteligencia (porque no podía llegar más alto), pasaba por mi barrio con el librelo recién terminado en un parque cercano y subió a mi casa solo para dejármelo porque pensaba que me iba a encantar. "Gandísima hija de la gran puta", le dije poco después, "¿te das cuenta del bodrio que me has hecho leer?". Le expliqué mis razones, que por suerte ya no recuerdo, como tampoco el librelo, tras lo que me pidió excusas y ya puedo besarle hasta los tobillos.

No volveré a referirme a este infame (si me es posible).

Lara dijo...

Implacable Nán.

Las falsas sensaciones ¿en qué momento son realmente falsas?

Antes, durante, ¿después?

Lo hecho para gustar también está hecho para provocar arcadas. Tú vomitaste, otros no vomitamos. Quiero decir, lo mismo da decir una cosa u otra, ¿no?

Hace también una pilita de años, otro que venía conmigo se salió del cine airado mientras proyectaban la película La vida es bella. No fue a vomitar, pero se tragó un ron de golpe para no hacerlo. Un tiempo más tarde, la vio de nuevo en pantalla de televisión sin tanta pretensión de alto fusible (y algo más fumado que en el cine) y la disfrutó como un caramelo pegado a un palo, sin más. Yo me comí el caramelo ambas veces, con esa "falsa" sensación de modorra en sofá blando.

De la realidad o irrealidad de las sensaciones... uf.

Con respecto "al que apuntaba": bueno, no apuntaba exactamente que él no se enterase, sino que todos, a veces, no nos enterábamos, por el efecto que tienen las palabras escritas en este espacio, ya lo dijimos un día: no hay tridimensionalidad posible, y a veces, creo, se nos quedan los ojos planos. Enterarnos, de sopetón, claro que nos enteramos todos de todo. Digo yo.

Okr dijo...

A mí me gustó, a mí me gustó... Aunque ahora que sé que aquello fue una falsa sensación he decidido que ya no me gusta nada de nada.

A partir de ahora sólo leeré obras que no trasmitan falsas sensaciones y que no estén escritas para gustar. Previamente, para acertar siempre, me enteraré de si fueron escritas por esa calaña de autores infames, manipuladores emocionales de lectores indefensos. ¿Habrá alguna web donde lo digan? ¿Y si no hay, cómo podré saberlo? Vaya, creo que ya no podré leer nunca más. Qué vértigo, ¿no?

Bueno. Esperad un momento. Siempre me queda leer a los clásicos mundialmente aceptados como buenos, como, no sé, Shakespeare, que jamás escribió para que sus obras fueran representadas ni aplaudidas. Así iré a tiro hecho.

Puf, qué alivio. Por poco sigo en el mal camino y por nada del mundo querría dejar de ser digno de vuestra confianza. Sé lo importante que es compartir gustos literarios para estar a vuestro nivel. Os pediría mil excusas por mi error, pero como sé que querríais besarme hasta los tobillos y hoy no me he duchado, os las pediré en otra ocasión.

nán dijo...

Lara, Guerrero Enmascarado sin Máscara al rescate de no sé qué: si algo está "prefabricado" para gustar, y gusta, sin ser verdad sino producto, la expresión del "gusto" será falsa en el momento del gustar (durante) y también al recordarla (después).

Claro que es una opinión tan válida, o inválida, como las otras. No pienso recordar y destripar el producto para intentar mostrar cómo funciona: no pienso perder tiempo.

Como dije antes: "Yo simplemente alerto de lo que creo, para que no haya desprevenidos". Alertar a los compañeros de que algo puede no estar tan bien y oler a podrido, es bueno, ¿no? Diciendo tan poco como solemos decir aquí, lo mismo da decir una cosas que la otra, cierto ciertísimo, pero sería grave que decir "cuchi cuchi qué bonico te ha salido" fuera aceptable y decir "ojo que me pareció una plasta de vaca" cree conflictos y hiera corazones tiernos. ¿O no?

De todas maneras, para mí tiene una importancia primordial qué le pasa a quién y cuándo y cómo. Porque determinados conocimientos y apreciaciones pueden ser importantes para quien tiene voluntad de arriesgar y hacer algo, pero no para otros.

A ese respecto, si no me equivoco contigo y tu posible futuro, el "exceso de caramelos" podría dificultarte desfilar en la pasarela que quieres, a no ser que tengas muy claro que ES un caramelo que te tomas porque te apetece, pero que es un caramelo para chupar, no para fumar: o sea, que es infumable.

Y con respecto a lo que dices de "ya lo dijimos un día: no hay tridimensionalidad posible, y a veces, creo, se nos quedan los ojos planos", te digo que el motivo único de esforzarme tanto en esto es conseguir que esa tridimensionalidad sea posible. Lo consigamos (algunos o todos, es cuestión de lo que le interesa a cada uno) o no. Lo demás, me importa un carajo.

Me explicaré mejor: ayer por la mañana, en un café de Mataró, la camarera me dijo "¡qué exigente es usted con el café!". Le respondí: "Señora, para los cafés que me quedan por tomar, he decidido tomarlos siempre a mi gusto".

Y me di cuenta de que había dicho algo parecido a lo que dice Paul Bowles al final de "El cielo protector", sobre el número de lunas llenas que nos quedan. Y me sentí gusto y con el cuerpo en paz.

Y si se me expulsara de aquí por impertinente (cuando creo que lo que digo es bastante pertinente), ya estoy acostumbrado. Pero quiero ser capaz de poder decir muchas veces (¡ya salió el jodido de BobD!): "I've forgotten more than you'll ever know". Y para eso, claro, hay que esforzarse.

Okr dijo...

Juer, Nan. Tampoco es para tanto. No creo que seas impertinente. Es genial que puedas decir lo que piensas sin autocensura. Si algo te gusta lo dices y si no también. Y nadie te pide que dejes de hacerlo. Es sólo que quizá uno espera que alguien tan formado y que tanto ha vivido también haya aprendido (y no olvidado) a expresarse de forma que su crítica (sobre todo cuando va dirigida a un compañero y encima es gratuita) no se confunda con desprecio. Pero claro, eso requiere un esfuerzo.

nán dijo...

Mejor aclarar esto. Si lo confundes con desprecio, es cosa tuya. Por mi parte no hay desprecio ni aprecio. Para mí fuiste un incordio que impedía el desarrollo de temas interesantes, alguien de procesos mentales toscos que confundía "huelgo" con "hueco" y "hueco" con el "coño de su nenita". El post de "huelgo", por ejemplo, fue oportuno e importante, podía dar mucho de sí, mucho más que tu cipote montando a tu nenita, claro.
Pues bien, si a veces los debates no progresaban otras veces sí lo hacían. Yo aprendí a saltarme tus posts, porque nunca me interesaban. Después (esto fue más difícil) a saltarme los de otros que "seguían tus gracias". Y ya está, no hay problemas. Me he fijado en este porque empezabas con un "Juer Nan". Sé que había otro anterior, pero me comprenderás que no lo hubiera leído (ni lo vaya a leer ahora). Contesté a Lara porque el ejercicio que hace de su inteligencia me conmueve y me conviene. Lo mismo me pasa con el resto.

Y ya está. No hay desprecio. Hay un desinterés por lo que escribes que creo tú has creado (a otros les puede apasionar, ¡no sabes cómo me alegro!). No doy las razones de por qué creo que actúas con esa tosquedad, porque no me interesa un juicio de intenciones contigo. Como no hubo época de aprecio, no puede haberla de desprecio (en el sentido técnico de la palabra). No es como lo de Reb, que sí me ha dolido porque no lo he entendido (pero ya pasó).

Como tú dices, he vivido mucho, lo que quiere decir que me queda menos por vivir. Me repito: para perder el tiempo que me quede, prefiero elegir.
Haz como yo: sáltate lo que digo, porque está claro que no te interesa.

Ah, y los que me leen y me conocen saben que decir que Baricco es un engañabobos lo habría escrito con independencia de quién hubiera elegido ese autor. ¿Alguien opina lo contrario? El tratamiento, posiblemente, hubiera sido distinto. Porque el cariño tiene una gran importancia en el tratamiento: a veces, paradójicamente, impulsa críticas más feroces... precisamente porque lo que se espera de aquellos a quien se quiere es más feroz.

Agur. Eres un buen chico, pero vivimos en planetas distintos.

Okr dijo...

Juer Nan (esto es para que me leas), te has quedado corto, ¿no? Además de meterte conmigo así, en modo ligero, te podías enrollar un poco e insultarme directamente, así, con palabras gruesas, para que mi mente tosca lo pueda entender.

A mí es que si no me lo dices en mi idioma, ni me entero. Lamento que hayas tenido que escribir todo ese rollo... perder tanto tiempo… aunque, ahora que lo pienso, tío, eres un tío de puta madre. Lo has hecho por mí. Es eso. Anda, Nan, no niegues. ¡Querías que aprendiera algo! ¡Eso es! Gracias, tío, mil gracias. ¡Tú siempre enseñando!

Bueno, espeeeeeera, que lo voy a leer otra vez. Y que conste que lo hago por ti, Nan, para que veas que ha merecido la pena el esfuerzo, que no quiero que te despidas de mí pensando que no le pongo ganas.

… Una hora después…

Hostia, tío. ¡Vaya repaso me has dao! Ahora entiendo por qué estás acostumbrado a que te expulsen por impertinente. Hasta ahora sólo apuntabas maneras pero con esto lo has sido. Enhorabuena, por fin te has liberado de la mínima educación que te quedaba (se ve que se pierde con los años). Jajaja (es mi humor, jeje, con el que sólo yo me río, pero es que me molo cantidad, sabes).

Oye, una cosa, que yo sí te leo, amigo. No es que me guste lo que sueles decir pero es que me sobra el tiempo. Estoy de baja, ya sabes, y puf, algo habrá que hacer.

A ver, lo del desprecio… mmm, sí, desprecio, desaire, falto de gentileza… creo que está claro, pero bueno, que eso no iba por mí. Tío, a lo mejor es que ya ni te das cuenta de cuando te pones así, sabes. Quizá sea por tus múltiples personalidades. Qué lío tienes ahí. Háztelo mirar, eh.

Un incordio dices que soy. Si he sido un incordio, pido disculpas a todos (no a ti, Nan; faltaría más, jeje). Los que me conocen saben cómo funciona mi cabeza: a veces se atasca y si he roto el desarrollo "ideal" de los debates, mil perdones, aunque lo dudo. Habré roto tu desarrollo ideal, Nan, eso sí (¡bien por mí!), y como yo participo, a tu pesar, pues meto mis cosillas ahí. Es mi estilo, jeje, así soy yo, un poco gañán.

También es que tengo un humor que a muchos no gusta eh… Bajuno llega a ser, sí. Pasa lo mismo con tus comentarios adoctrinantes, Nan, tus juicios hirientes y tus formas de crítico de segunda (¿escritor de tercera? no sé; todavía no he leído nada tuyo, ni malo ni bueno: ¿de qué vas, de “rajo de todos y yo me libro”? A lo mejor no escribes y sólo guías a los futuros escritores... Mmm, interesante labor. Ya nos contarás qué tal te va). Te pones en plan, ya sabes, maestrillo y hala, a cortar cabezas. ¡Cómo te lo debes pasar, granuja, jeje! Como yo no soy escritor ni quiero, si rajas de ellos me da igual, pero que digo yo que habrá a quien le pueda joder que des cursillos gratis de escritura sin pedir permiso ni na. A ver… que ya sé que lo haces por el rollo ese del café y por extender tus conocimientos, en plan Yoda, pero es que tienes menos tacto que Hulk liando un canuto. Te pones a propagar tu particular religión y es que parece que estás cortando carne a cabezazos. Oye, a ver, que no te siente mal lo que te digo que a lo mejor me equivoco (mira, ya hasta critico con tu estilo).

A ver, qué más… sí, que lo de Baricco me dio igual, eh. A mí me gusta. A ti no. Ya está. Simplemente fue que mostraste tu lado fundamentalista, ya sabes, tú historia esa de las falsas sensaciones (lo que me reí… ¡si es que en el fondo eres un cachondo!).

Ahora, en lo que me has tocao el alma ha sido, a ver, espera que lo lea otra vez… sí, en lo de confundir las palabras, Nan. "Huelgo"... ¿"huelgo"? Es que ni sé cuándo lo puse. Que confundo “huelgo” con “hueco”, dices, y con "espacio vacío que queda entre dos piezas que han de encajar una en otra" (lo pillaste, verdad, el espacio vacío (boquete) entre dos piezas (rabo y chochete)). Ya sé que mucha gracia no tenía, Nan, pero es que me gusta jugar (toscamente, incluso) con las palabras, Nan, y tener que explicar los juegos de palabras es como hacerlo con un chiste, Nan, que pierde la (poca, vuelvo a admitir) gracia que tenía. Y tampoco tenía que influir taaaanto en el debate, Nan, que un riachuelo tosco como yo no puede influir tanto en lo que un océano preclaro como tú puede crear.

Y con Reb qué te pasa, Nan, eh. También te dijo cosas malas. Tendré que preguntarle, que es que no sé muy bien a qué te refieres. ¡Estás haciendo muchos amigos, Nan!

Bueno, ya te dejo... ¡ah, hostia, no!, que se me olvidaba…, lo del cipote… qué bueno… cómo era, que no sé qué podía dar más de sí que mi cipote montando a mi nenita… fino, Nan, muy fino, eh. Atacando a la hombría de uno. Al viejo estilo. ¿Eso ya no se lleva, no? Ahí te ha salido el gañán que llevas dentro. No, si al final tenemos más en común de lo que piensas…

A ver, sí, ya, yo creo que ya está bien por hoy… Lo de buen chico te lo acepto. Lo de los planetas (eres un poeta, Nan)… no. Ves, Nan, lamentablemente compartimos el mismo.

Hala, adiós.

Miguel Marqués dijo...

Como noblesse oblige, iba a hacer un comentario hace una hora para partir una lanza en favor de Okr, (Marco, cojones), amigo íntimo, pero se me han quedado las pupilas un poco cogías con lo último. La verdad es que no ha hecho falta partir nada.

Lo cortés no quita lo caliente, y este duelo entre lo que ya oficialmente son los cyberenemigos acérrimos de nuestro pequeño sistema solar blogosférico está quedando de lo más ameno y morbosillo. Y yo, aquí un poco enmedio, y hasta cierto punto nexo, me he visto obligado a decir esta boca es mía.

Debo suscribir primero lo que quería decir antes, a saber: la tosquedad de Okr, cuya vis comica compartimos yo y otros, es, por mi parte, bienvenida en estas páginas en su justa medida (la cual Okr sabe y conoce). Tosquedad que, por otro lado, es más bien estética y de pose y no afecta tanto a "procesos mentales" que Okr, garantizo (son muchos años de amistad y debates), capea y encara con pies en el suelo, verbo claro y sosa cáustica del género más agudo o más zafio (según la hora).
Por otro lado, aquí se habla estrictamente por turnos, por lo que opino que es especialmente sencillo mantener el hilo de debates si realmente se desean entablar, es decir, si son del gusto o interés de la comunidad que, desgraciada o afortunadamente (me quedo con lo último) forma la parroquia de este blog. Con tosquedades o sin ellas.

Con respecto al aprecio y el desprecio, los corazones sensibles y etcétera, convengo con Okr (et al.) en que hay formas y formas. No sólo en este planeta, también en otros adyacentes, algunas de las críticas y comentarios de Nán se han recibido con un aroma a condescendencia paternalista y una falta de cordialidad, de complicidad (presupuesto sin compromiso) que no ha agradado a todos. Entre otras razones porque nos conocemos poco y desde hace poco. Donde hay confianza da asco, pero donde no la hay, a veces da vergüenza (y no haré ningún comentario sobre lo del cipote, la nenita [que es gallega, dulcísima y gran amiga] y demás lindezas).

Y como, de nuevo, lo caliente no quita lo cortés, dejaré claro (por si hiciera falta) que considero las aportaciones de Nán en su conjunto como una de las señas distintivas de nuestra particular blogosfera, ricas, intensas, motivadoras en su ánimo. Yo no quiero prescindir de ellas.

De las de Okr tampoco, por supuesto. Pueden ser igualmente ricas, pueden también motivar y definitivamente me sorprenden, me hacen reir y ver las cosas de otro, otro modo.

Estas páginas, creo, no son un taller literario. Estas páginas, creo, no son una clase magistral. Estas páginas definitivamente no son un ring de boxeo sin guantes (aunque estos piques pueden ser divertidísimos).

Fuera de estas páginas, yo me tomo el café y el vino contigo, Rafa, y te pongo la zancadilla cuando pases por mi mesa para que me cuentes y te cuente, como siempre. Por si cupiera alguna duda.

Y Marco, tú eres un animal vivo. Tu independencia y tus cabreos me siguen alumbrando, ya lo sabes. PKP Forever, como siempre ;).

La verdad es que a estas alturas de la película todo esto que digo ya estaba más o menos dicho. Pero en fin, he querido definir mi postura por lo que me toca.

Ea, vámonos tós p'al carajo, señores (dicho al estilo chirigotero de los gaditanos, que hay que explicarlo todo).

nán dijo...

leído, okr. Me quedo frío al respecto, como estaba antes de leerlo. El truco de "Juer Nan (esto es para que me leas)" era de un solo uso y ya se gastó.

Miguel, como le dice Paul Newman (Rocky Graziano) a su madre (porque tú eres como una madre para mí) en "Somebody Up There Likes Me" mientras la vida se le va yendo, como a todos, golpe a golpe a la mierda: tú no te preocupes de nada.

nán dijo...

Siento que una llamada me hiciera enviar el post anterior sin un comentario obligado que lo terminaba.

Lo de la "nenita" a la que me refería venía del comentario de ese señor en el post del huelgo que he usado de ejemplo de estilo: "Entonces cuando cojo a mi churri le tengo que gritar, "¡nenica, ábrete que te voy a petar el huelgo!"

Esa "nenita" no existe. Puede existir esa gallega dulcísima, pero okr soltó un axabrupto en el que estoy seguro que no se refería a la real. Y en mi comentario del cmentario, claro, yo me refiero a la del exabrupto, no a la que pueda existir en realidad.

El origen, pues, viene de la "gracia tan graciosa". No quise ofender a ningún tercero o tercera: solo a okr.

No debería hacer falta decir estas cosas: pero esta vez, Madre (cibernética), me leíste mal y había que aclararlo.

Okr dijo...

El fallo no fue de lectura, sino de sintaxis... si hubiese puesto "mucho más que EL DE tu cipote montando a tu nenita, claro" no habría habido "confusión" posible. No lo hizo y dudo que fuera involuntario (claro que si así fuera, lo de cipote incompetente estaría más en su tejado que en mi badajo).

(y que no me diga que esto último no ha tenido gracia, aunque sea un chiste fácil.)

Miguel Marqués dijo...

Me ha acompañado desde la niñez un voluntarioso espíritu de conciliación que no sé de dónde coño sale. Ya de chico, sentaba ante mí a escarabajos y alacranes para hacerles llevarse bien, o al menos llevarse, con escaso éxito.

Luego me di un golpe en la cabeza contra una papelera y quise elaborar, con 18 añitos ya cumpliditos, una teoría filosófica que aunara a todos los autores que habíamos dado en COU, con escaso éxito también. Hasta hoy, esto sólo lo han conseguido los de la Cienciología. En fin, que lo mío es abarcar y que todo esté guay. Qué ilusión (de iluso).

Lo de hacer de madre, nanna, yaya, en fin, eso, el "no os peleeis niños" y el "no insultes a Joselito" es casi una tradición personal. Posiblemente me venga de las dos o tres catequesis a que asistí y de los restos de moral judeocristiana que llevo pegados al pulgar del pie izquierdo, merced a las enseñanzas de mi abuelo, católico ferviente, pobretico mío, requiescat in aetherem. También lo practico por puro egoísmo, temo: es estupendo porque sirve para tener la última palabra en una discusión, sin mancharte con la bronca. Uno queda, cobardemente, de guay y buen rollito y, cuando hay suerte, vive de primera mano eso que se ve tanto en las pelis yanquis (y sin mojarse uno el culo): la mejor forma de hacerse el mejor amigo de alguien es darse de hostias con él primero. Y eso es tan bonito.

En fin, calibradme la ironía debida. A veces me doy cuenta que intentar conciliar las posturas reporta satisfacciones, pero a veces ñoñas y poco maduras (sobre todo por irreales). Veremos si esto cambia o no, con los días, meses o años.

¿A cuánto me cobráis la hora de psicoanálisis, por cierto?

nán dijo...

Lo que hace falta es que alguien meta un post bien gordo para que vaya aplastando todo hacia abajo y se vaya esto a ese espacio tan bonito que es "Archivos de noviembre, séptima parte".

Yo tenía un par de posts preparados sobe el viaje, hasta escritos, pero como lo que me gusta y me interesa es el comentario del texto como propuesta, no como comentario, sino en letra blanca sobre el negro. Y como eso no me lo dejas hacer, pues no lo pongo.

Yo no cobro por psicoanálisis, pero en estos momentos pago a alguien que me afile los cuchillos, que los tenía oxidados en el altillo y tampoco quiero infectar.

Ay... mimar (Guelqués) es lo tuyo.

Posts, más posts...

Anónimo dijo...

Pero que pena, un lugar creado para compartir y disfrutar gustos literarios, convertido en un ring para niñatos aburridos.

nán dijo...

¡Ay, los posmodernos! Que confundís la libertad de expresión con lo que os enseñaban en la guarde. ¡A mí, seño, me gusta el azul! ¡Pues a mí el rojo! ¡Pues a mí el amarillo!... y todos os ibais a casa con una nota de "progresa adecuadamente".

¿Es que nadie va a poner otro post para que esto desaparezca?

¿Acaso he de volver a mi plan de ser insoportable para que me eliminéis, después del esfuerzo (fructífero) que ha hecho el "tardará mucho en nacer si es que nace un andaluz tan claro tan lleno de aventura", para que por una vez no prevalezca esa (feliz esta vez) negación de Lorca que dice que "NO se acabaron los gitanos que van por el monte solos"?

Ay. Denuncio al anterior usuario anónimo por no reconocer la alegría de la violencia (la dada, la dadá y la que acabe con el falsamente democrático sonreir de la muerte).

Repito, ¿nadie va a poner otro posto, uno más, que acabe con esto?

Anónimo dijo...

Pobre camarera de Mataró...

nán dijo...

Como escribió Rimbaud (lo acabo de poner en otro blog), "Hipócrita lector, mi semejante, mi hermano".

Qué bueno era, ese Arthur.

Aprovecho, de paso, para recomendar el libro de Pierre Michon sobre Rimbaud (en realidad, recomiendo TODOS los libros de Pierre Michon, de momento en Anagrama y 3 de los 4 traducidos por Mª Teresa Gallego Urrutia, una de los 3 mejores traductores de francés a español).


Pero a lo que íbamos, mi semejante, mi hermano. ¿Cómo es la sangre cuando sangra? (mi semejante, mi hermano).

O dicho de otro modo, ¿tengo la felicidad de estar absolutamente solo? ¿O alguno de los lectores de textos tan modernos y duros y absurdos y estúpidos se pone a mi lado? Pregunto esto para las anotaciones.