17 noviembre 2006


En la encuesta que nos mandó hacer Gerarado dije que me llevaría dos libros a una isla desierta. Uno de ellos de Lucía Etxebarría para mantener el fuego y otro de John Kennedy Toole para disfrutar de él.
No querría dar una imagen intolerante y siento si algunas personas se han ofendido por ello. A través de esa metáfora quería indicar que no me gusta ese, a mi juicio, feminismo barroco y trasnochado lleno de tópicos sobre la mujer. Creo en el feminismo de la diferencia pero no me gusta el feminismo de la igualdad.

También me ha servido para retomar al magnífico Ignatius J. Reilly y sus aventura y desventura por una Nueva Orleans llena de peligros para la teología y la geometría que siempre nos dan una rica vida interior.

Espero que disfrutéis de estas primeras líneas de la novela tanto como yo.

Un abrazote.



"Una gorra de cazador verde apretaba la cima de una cabeza que era como un globo carnoso. Las orejeras verdes, llenas de unas grandes orejas y pelo sin cortar y de las finas cerdas que brotaban de las mismas orejas, sobresalían a ambos lados como señales de giro que indicasen dos direcciones a la vez. Los labios, gordos y bembones, brotaban protuberantes bajo el tupido bigote negro y se hundían en sus comisuras, en plieguecitos llenos de reproche y de restos de patatas fritas. En la sombra, bajo la visera verde de la gorra, los altaneros ojos azules y amarillos de Ignatius J. Reilly miraban a las demás personas que esperaban bajo el reloj junto a los grandes almacenes D. H. Holmes, estudiando a la multitud en busca de signos de mal gusto en el vestir. Ignatius percibió que algunos atuendos eran lo bastante nuevos y lo bastante caros como para ser considerados sin duda ofensas al buen gusto y a la decencia. La posesión de algo nuevo o caro solo reflejaba la falta de teología y geometría de una persona. Podía proyectar incluso dudas sobre el alma misma del sujeto.
Ignatius vestia, par su parte, de un modo comodo y razonable. La gorra de cazador le protegia contra los enfriamientos de cabeza. Los voluminosos pantalones de tweed eran muy duraderos y permitían una locomocion inusitadamente libre. Sus pliegues y rincones contenían pequeñas bolsas de aire rancio y cálido que a él le complacían muchísimo. La sencilla camisa de franela hacía innecesaria la chaqueta, mientras que la bufanda protegía la piel que quedaba expuesta al aire entre las orejeras y el cuello. Era un atuendo aceptable, segun todas las normas teológicas y geométricas, aunque resultaba algo abstruso, y sugería una rica vida interior."

La conjura de los necios (1980), de John Kennedy Toole (Nueva Orleans 1937-1969)

13 comentarios:

nán dijo...
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nán dijo...

tenía una errata en la entrada borrada.

Te decía en ella que adoro a Ignatius, que lo he leído varias veces y espero repetir.

Que detesto a Lucía B (aunque me apasionó Prozac, no puede repetirse uno tanto).

Que detesto en estos momentos tanta coincidencia, pero no tengo más remedio, colega, que aceptarla.

Chapeau!

Jose Francisco Avila De Tomas dijo...

Gracian Nán.
A mí Prozac también me gustó en su día e incluso me pareció original... pero me parece que tener tanto-de-lo-emismo ya cansa.

Lo de las coincidencias tampoco está tan mal.
;).

Un besote

Lara dijo...

Pues yo no conozco todavía (¿error?) al caballero, pero pienso igual que ustedes en lo otro.

Y Nán, repito el "Jo." de mi blog y te doy todas las gracias por los poemas recibidos y admirados y cumpianeados. Precioso regalo.

Un beso a todos.

nán dijo...

Jo, Lara, que seguimos en ventanas planas y no conseguimos superarlo. Como los pintores antes de inventar la perspectiva.

Pero avanzamos, poco a poco. Ese "Jo" traza líneas de volumen y fondo.

El caballero debe ser conocido. Probablemente se inscribe en una línea que empieza en Gargantúa y Pantagruel, sigue con El Quijote (no incluyo nunca en ella, lo que me vale discusiones, a la Picaresca) y da un salto de importancia con Tristram Shandy.

No tengas prisa, pero te esperan muchas risas con esa novela, como a todo el que no la haya leído. Además, es la prueba de que los editores (somos)/son unos mastuerzos.

Jose Francisco Avila De Tomas dijo...

Nan... no creo que todos los editores sean (o seais) unos mastuerzos aunque al pobre Toole le costó la vida y a su madre de buen seguro más de un par de zapatos yendo de puerta en puerta

Okr dijo...

A mí me trae recuerdos de niñez... cuando me quedaba en casa de mi abuela, por entonces también de mi tío, que tenía una pared llena de libros que fui absorbiendo poco a poco. Allí conocí a Ignatius y al Patrullero Mancuso (que por cierto dio nombre a un grupo de música español que no sé si sigue existiendo), snif. Qué tiempos aquellos.

Dado que hay acuerdo en lo de Lucía E., propongo formar una pira estándar con sus obras clónicas (si ella quiere saltar dentro, no lo impediré... qué tía más... grr.).

nán dijo...

Ay, la razón es como el dinero, que se le da a quien lo tiene y se le quita al pobre miserable. ¡Qué irrazonable! ¿No?

Y como esta vez tienes la razón, pues te la doy, amigo de Miguel.

Nunca estaré frente al rimpianto.

Niñez. Casa de la abuela. Del tío con una pared llena de libros... ¡Joder, si parece otra novela de Paul Auster!

Vale, por hoy, como en las trincheras cuando intercambian papel y tabaco.

(Esta tarde oí 3 veces seguidas y memoricé, mientras el trabajo se me iba a la mierda, ¡que se joda! a Julieta Venegas cantando "Tengo un momento de calma, siento el peso ceder, de esta vida enredada, la desilusión y el por qué. Nada que venga de afuera, me puede hacer más feliz...").

Y mañana continúa la batalla, como debe ser. (Y no bromeo).

Jose Francisco Avila De Tomas dijo...

Vaya, vaya... parece que Ignatius y Mancuso han dado mucho que decir, que recordar y que disfrutar. Me alegro que compartamos este héroe.
También parece que existe amplia mayoría sobre L. E. y que ha tenido más protagonismo en los comentarios de lo que esperaba.
Buenas noches a todos en esta madrugada de soltería.

Por cierto no viene a cuento ni con el tema del blog ni con los comentarios pero acabo de regresar de una sesión golfa de cine donde he visto "Borat" MUY RECOMENDABLE

Okr dijo...

En guard! :)

Gerardo dijo...

Jajaja yo también quiero ver "Borat".

Y aún no leo "Duncies", pero lo haré pronto!

Miguel Marqués dijo...

Yo leí La conjura de los necios por recomendación de Marco, y a partir de ese momento se ha creado un extraño vínculo entre yo y la obra. Su personaje ha sido comparado, otrora a algunos de mis mejores amigos: no recuerdo ya la violenta reacción de M. García cuando se le comparó, espiritualmente, con Ignatius Reilly. Luego García y yo convinimos (García, agradecidamente, con cierto anhelo vengativo) en que, físicamente, no cabían distingos entre Ignatius y otro amigo, Díaz.

García y Díaz me odiarán por ello, seguramente. También tuve un profesor de traducción jurídica que tenía un póster de Ignatius en la puerta de su despacho (y había cambiado la camisa de franela por una raída chaqueta de aviador con borrego grisáceo ya en el cuello). ¿Oh, ah, era este hombre un genio o un loco?

Okr dijo...

Hey, amigo. Que no salto porque me compares espiritualmente con Ignatius. Si me compararas con el más excelso de los preclaros saltaría igual (bueno, con algo de menos ímpetu). A nadie le gusta perder su identidad al ser igualada a otro, sea quien sea. En ese momento me vi mala copia sin personalidad y aunque sea verdad duele igual. Snif.