27 noviembre 2006

FRATRES MINORES

Con mentes que aún flotan sobre sus testículos,
ciertos poetas, tanto aquí como en Francia,
aún suspiran sobre el hecho establecido y natural
que hace ya tiempo Ovidio trató por entero.
Aúllan. Se quejan con métrica delicada y exhausta
de que la contracción de tres nervios en el abdomen
sea incapaz de producir un Nirvana que dure.

Ezra Pound (Hailey, Idaho, EEUU 1885 - Venecia 1972), Personae (1909).
Traducción de Muñárriz y Talens.

31 comentarios:

nán dijo...

Qué bien ser el primero que te diga que qué bien verte ahí.
Qué bien que elijas a tan gran fabro.
Y cuánta polémica podrían producir esos versos si nos pusiéramos al juego. Que no nos ponemos.

¡Maestro! Los adentros son el sitio de la gloria.

Pablo dijo...

Y mira que yo pensaba que me ibas a reñir por haber subido un poema traducido (lo hacía a post-a para discutir, en británico sentido, acerca de la traducción de la poesía). No obstante, ya sabéis que en Hiperión encontraréis la edición bilingüe, tan hermosa. Pero sucede que hay algunos raros a los que nos gusta el acento prosaico que toma la poesía (particularmente, en inglés) cuando pasa por las manos de los traductores, que parece que le quitan el peso de la música para quedarnos, sólo, con la idea. ¿Recuerdas, Nán, el prólogo de Borges a la traducción de Whitman (Lumen)? Pues eso, el último párrafo. Que se abre paso.

Lara dijo...

En las playas algunos somos casi analfabetos y son bienvenidos los poemas traducidos, siempre que se señale el autor de la traducción (porque algunos somos casi analfabetos y otros son traductores, en las playas).

Bienvenido tú, antes que el poema.

Y por cierto, haced polémica, que es lunes.

Okr dijo...

Eso, Pablo, bienvenido a las playas.

Lara, por Tutatis, deja las polémicas... lianta, que eres una lianta.

Lara dijo...

Je.
Es que llevo tantas horas trabajando que necesito un poco de emoción, pero luego se me pasa.

Por TuTatis. Si supieras que ésa fue la tonta contraseña que tuvimos este verano en el viaje familiar a Italia, por la que nos revolcábamos de risa en las habitaciones de los hoteles, todos convertidos a la edad de mi prima de doce años... (mi padre incluido).

Menos mal que te lo ves todo.

isobaras dijo...

Bienvenido Pablo. Me pareció muy buen texto para empezar. Habría que preguntarte entonces si tú sabes de qué nirvana hablaban estos. Y cómo es.

Belier Belcán dijo...

Welcome to Siberian Beaches, Pablo.

Aquí el que te mandó el mensaje con las instrucciones de puesta en marcha :D.

Yo no había leído nada de Ezra Pound, de hecho hasta hace poco pensaba que era una cantante de jazz. Lo que son las cosas, y el Trivial. Aquí, de cerca más de dos adolescemos de.

Lo leeré con detenimiento. Me llama la atención. Podrían ser los versos que gotearon de la falda empapada de Ofelia cuando Sartre la intentó escurrir (o similar). Que me suenan bien, llaman.

Welcome, welcome.

Pablo dijo...

Tan gentiles... Ruborizado por tanta bienvenida, agradecido.

nán dijo...
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nán dijo...

¡Qué lujo de traducción, la de Jenaro y Munarriz, Pablo! Si en algo me molesta es que no me creo que esté hecha al alimón en todos los poemas, así que hubiera sido cortesía marcar de quién cada una.
Aunque nos querían lanzar a la polémica, si se ve el pasado es claro que he puesto varios poemas traducidos. En cualquier caso, hay casos, no casus belli pero sí casos, en los que la musicalidad aconseja poner algunos versos en original no ya para los que los entienden, sino para los que pueden leerlos (de Montale, solía dejar un verso en italiano, aunque no sé el idioma, porque me sonaba bien).

De Pound, ay, creo que ya dije que tengo hermosas fotos junto a su tumba, y tengo un relato, el número 33 de cierto mamotreto infecto, que es un homenaje a los "Zattere" porque era el paseo preferido de Pound. Winsta sabe de estos más que yo, como sabemos, y podría ayudarnos un poco en esta bienvenida en la que te hacemos corrillo.

Así que, visto lo cuyo, y por polemizar un poco, pongo en inglés un verso de los tuyos: That the twitching of the three abdominal nerves. Que además de sonar mejor sugiere una posible traducción distinta.

Y, puesto que de rebajas estamos, subo la apuesta:

No more desire flayeth me,
No more for us the trembling
At the meeting of hands.

(O sea, se acabó el deseo que me azotaba, se acabaron los estremecimientos al unir nuestras manos).

No es, lo anterior, por pedante, que ya sé que se juzgará así, sino porque has dado en uno de mis favoritos, de mis grandes.

Ya veo que te sientes arropado. No te fíes y arriesga de vez en cuando. Acércate al 7, Maestro. Aún a sabiendas de que ahí no queremos perfileros ni ventajistas.

(He incumplido una de mis normas de ahora. No puedo asegurar que no se repita. Silencio).

(¡Por Tutatis! ¿Me habré pasado?)

No more for us the trembling.

Lara dijo...

¡Que nooo! (Que no te has pasado.)

Pablo dijo...

Sobre el asunto de la traducción y los traductores (que sé que a más de uno os afecta) quiero dejar dos notas nada exhaustivas:

1. Vuelvo a recurrir al excelente prólogo de Borges a su propia traducción de Hojas de Hierba. En el último párrafo, el buen Borges se disculpa de antemano por las carnicerías que pudiera haber cometido con el texto original. Después, recuerda que una representación de Macbeth que vio de niño, y cómo salió del teatro inflamado de pasión y oscuridad shakesperiana, a pesar del pintarrajeado escenario y de los actores aprendices. Shakespeare se había abierto paso, y así piensa que Whitman se abrirá paso de igual modo.

2. Más personal. Tengo serios problemas para encontrar a escritores vivos que me convenzan. Y si escriben en español, peor. De hecho, siempre paso de puntillas por las novedades editoriales, los lanzamientos y demás, y voy rezagándome en las ediciones de bolsillo de autores casi siempre ingleses. Y de tanto tránsito creo que se me pegó el tono de los traductores, ese estilo que bien vale para Henry Miller, para Martin Amis o para Kundera, donde parece que las palabras son lo de menos, tal vez porque realmente sean lo de menos. Igual con la poesía. Ángel González, Goytisolo y Gil de Biedma me sedujeron (y ahora lo descubro) porque parecen poetas traducidos, porque les desapareció el estilo, sin música ni campanillas.

Me quedaron más exhaustivas de lo que pretendía. Disculpas.

Pablo dijo...

Habrán visto que me sobra un "que" en la primera nota. Vaya,

Gerardo dijo...

Qué onda Pablo, bienvenido igual y muy buena elección Poundiana. Pongo acá el que creo que es mi favorito hasta ahora de Pound (no tengo aquí a la mano el dato de la traducción):


Encargo

Vayan, canciones mías, al solitario y al insatisfecho,
Vayan también al desquiciado, al esclavo de las
convenciones,
llévenles mi desprecio hacia sus opresores.
Vayan como una ola gigante de agua fría,
lleven mi desprecio por los opresores.

Hablen contra la opresión inconsciente,
Hablen contra la tiranía de los que no tienen
imaginación,
hablen contra las ataduras,
vayan a la burguesa que se está muriendo de tedio,
vayan a las mujeres de los barrios residenciales,
vayan a las repugnantemente casadas,
vayan a aquellas cuyo fracaso está oculto,
vayan a las emparejadas sin fortuna,
vayan a la esposa comprada,
vayan a la mujer comprometida.

Vayan a los que tienen una lujuria exquisita,
vayan a aquellos cuyos deseos exquisitos son frustrados,
vayan como una plaga contra el aburrimiento del mundo;
vayan con vuestro filo contra esto,
fortalezcan los sutiles cordones,
traigan confianza a las algas y tentáculos del alma.

Vayan de manera amistosa,
vayan con palabras sinceras.
Ansíen el hallazgo de males nuevos y de un nuevo bien,
opónganse a todas las formas de opresión.
Vayan a quienes la mediana edad ha engordado,
a los que han perdido el interés.

Vayan a los adolescentes a quienes les asfixia la familia…
¡Oh, qué asqueroso resulta
ver a tres generaciones reunidas bajo un mismo techo!
Es como un árbol viejo con retoños
y con algunas ramas podridas y cayéndose.

Salgan y desafíen la opinión,
vayan contra ese cautiverio vegetal de la sangre,
vayan contra toda clase de manos muertas.

Okr dijo...

Yo no he leído nada de Pound. Sí algo de su vida y, leyendo lo posteado por Gerardo, no me cuadra mucho con su etapa pro Mussolini y su labor como propagandista del bando fascista (eso de "hablen contra la tiranía", "opónganse a todas las formas de opresión" y demás no pega con esa etapa). Seguro que alguno de vosotros sabe algo y me lo puede contar. ¿Qué le pasó a este hombre para sufrir esos cambios?

Pablo dijo...

Ese poema, Gerardo, que tanto dice sobre la admiración-odio de Pound hacia Whitman ("Hago un pacto contigo, Walt Whitman: te he detestado ya lo suficiente"), parece del mismo tono que éste, tan sintético y hermoso:

CAUSA

Reúno estas palabras para cuatro personas,
otros pueden oírlas por casualidad;
oh mundo, siento lástima por ti,
no conoces a esas cuatro personas.

(Traducción libre, si me permiten, porque Muñáriz y Talens se pusieron demasiado literales en este caso, creo).

Y sobre las cositas que suelen aparecer en las biografías sobre Pound (lo del fascismo y demás)... No sé, nunca me gustó demasiado husmear en la vida de estos tipos pero me temo que habría que tener en cuenta que, como les pasó a los futuristas, muchos poetas vieron en el fascismo un movimiento renovador, destrutivo, integral, moderno, rupturista... Y también, claro, el delicado hecho de que Pound pasó más tiempo dentro de sanatorios mentales que fuera de ellos. En ese sentido Pound es un poco como Artaud o Panero, que darían la vida por tener la oportunidad de decir cualquier cosa que ofenda a alguien.

NáN dijo...

Lo curioso de la izquierda, Pablo, es que fuimos los que rescatamos a Pound, Celine y tantos otros, que siendo excelentes escritores habían estado con el enemigo.

Algo bueno a nuestro favor. Escribió muy bien, fue el que permitió que toda una serie de escritores contracorriente publicaran. Le admiro. Dediqué una mañana entera a presentarme en la isla cementerio con flores para dejárselas. Le releo con frecuencia. Lo recomiendo. Pero fue un fascista. Y no un pre-f, como muchos, sino cuando estaba pasando ya lo que estaba pasando.

Lo que hicieron los americanos con él, metiéndole en una jaula al aire libre, revela que por el otro lado no venían buenos tiempos. Pero ese es otro tema.

A cada uno hay que apreciarlo, o desperciarlo, por lo suyo.

Pablo dijo...

Sin duda.

Gerardo dijo...

Me gustó tu traducción de "Causa", Pablo y sí, es verdad, comparte el tono de aquel poema amoroso/combatiente sobre Whitman.

Y haber arrastrado a Pound metido en una jaula por todo el pueblo...Ese tipo de cosas will make you lose your mind. ;-D

Okr dijo...

La verdad es que se hace difícil separar al escritor del hombre político. Es una suerte conocer antes al escritor y enamorarse de su obra porque así es más difícil que sus opiniones, sus actos políticos, puedan manchar la admiración literaria que puedas sentir por él. Y no sólo pasa con la política. Cuando conozco y me cae mal un escritor antes de leerlo, me cuesta bastante sentir interés por abrir una de sus obras, por muy bueno que sea.

Quizá sea por lo que paso bastante de la vida no literaria de los autores. Me pierdo, claro, lo que ha podido influir en su literatura, las raíces de su creatividad... pero casi lo prefiero así.

Lara dijo...

Uf. La vida y la obra.
Qué gran tema.
Hace poco tuve (aún no ha concluido) un gran debate con un amigo sobre si Faulkner y su alcoholismo y si hubiera habido otro Faulkner sin los litros de ebriedad y etc etc. A mí, particularmente, poco me importaban sus debilidades culinarias, pero es un gran debate, la vida y la obra.

Aprovecho para recomendar el libro que originó el debate: Dibujando la tormenta, Alianza, de Pedro Sorela.

Pablo, es interesante el libro, creo, como ensayo ligero sobre varios autores, en cuestión de enseñanzas, aunque tus chicos son demasiado pequeños, pero igual te sirve por algunos conceptos.

http://comunidad-escolar.pntic.mec.es/797/culibros.html

Miguel Marqués dijo...

Manu Larcenet es un dibujante de cómics un poco mayor que nosotros (hablo de la generación que creció sin pollo en la bandera) y que en el cómic del que hablé se plantea cómo es posible que algunos autores puedan ser unos auténticos hijos de puta y crear cosas tan absolutamente hermosas. Pero, hey, alto, el hilo es más fino: que alguien que nos emocione sea un cabrón es indudablemente posible y hay pruebas de ello a lo largo de toda la historia del arte y la literatura (pero ahora mismo no me acuerdo de ninguna. Ehmm, ¿la obra pictórica de Hitler? p. ej.). Pero, ¿no debería existir un mínimo fenómeno de transferencia entre obra y autor? ¿Una metonimia rampante de bondad en sentido platónico? ¿Cómo puede un melocotonero dar melones? O quizá el problema está en los raseros que utilizamos para medir la hermosura de las obras y de las personas. O quizá el problema está simplemente en los raseros. Yo voy a empezar a pasar de ellos a lo bestia. A ver cómo me va.

nán dijo...

caparazones.
pero no sabemos qué es lo de dentro y qué lo de fuera.

(esto no es un poema, aunque lo escriba así, una línea debajo de otra).

¿por qué te enredas con los caparazones?
el de la obra literaria.
el de la obra de vida.
uno espera (uno soy yo, casi siempre) que ciertas obras de belleza y bondad inconmensurables.
que esas obras que nos hacen más bellos y buenos fuera de la medida que sabemos nos correspondía.
y sabemos bien la que nos correspondía.
hasta que leímos esas obras y el listón quedó más alto.
uno espera que esas ciertas obras estén en consonancia-armonía con una vida bella y bondadosa.
y pasa así a veces.
pensemos en Miguel Hernández.
o en John Berger, del que venía en el metro leyendo un libro suyo que me regaló ayer lila berger, y todo se hizo tan bueno, tan bonito, tan triste, que tuve, os lo juro, ganas de llorar.

Pero no todas las obras nos muestran esta pulsión que me emociona, la que Reb desea y busca y dice (a su manera, querer). La de la bondad esencial de mi contrario Marco, que quizá me odie por decir esto. etc.etc.etc.etc.etc. (da gusto escribirlo así, como si pasara un tren, tic-a-tic-tún).

están las obras del abismo, ¿no?
y escribirlas cuesta dolor.
y hay que compensarse.
o los que falsean el no abismo,
y falsearlo cuesta dolor.
y hay que compensarse.

hay autores con los que no tomaría café.
pero me quedaría mucho tiempo sin tomar café para ahorrar y comprar sus libros.

si fuera necesario.
y de eso se trata.
creo.

Pablo dijo...

Un melocotonero que siempre da melocotones se vuelve, con el tiempo, un poco aburrido. ¿Extraño símil hortofrutícola?

Okr dijo...
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Lara dijo...

¡Hoy todo me parece bien!

Todo.

Lo de pasar de los raseros, lo de los melones y los melocotones, lo de no tomar café con, lo de ahorrar para comprar libros, lo de la bondad que (según Nán, una vez) estropea la literatura.

Hoy, todo, todo, me parece bien. Litros de alcohol para Faulkner.

Estoy de acuerdo con todos vosotros.

Okr dijo...

¿Qué ha pasado para que te pongas así? ¡Cuenta!

(no pienso hacer bromitas sobre los altibajos hormonales propios de las féminas)

Lara dijo...

...

(son.ri.sas)

NáN dijo...

Que si NáN dijo una vez lo de la bondad y el estropicio, pues lo diría, digo yo, porque pegaba al cuento que se contaba entonces, no como ley general.

Qué está bien ese Big Bang que te ha dado, Lara. Que todo lo qu explota crea (pero jode lo explotado, un minuto de recuerdo por ello).

Y que qué se debe de mi parte de los litros de alcohol que ha enviado Lara a Faulkner, que la invitación debe ser colectiva y prefiero pagar lo mío ahora, antes de que la deuda se infecte y salga más cara y dolorosa. (Diga qué se debe, pero diga qué se debe, ¡de_una_vez!).

Y que... esto... el tema de hoy, ¿cuál era?

Lara dijo...

El tema de hoy no sé, pero tengo un montón de deberes para ti.

nán dijo...

Pues cuenta que los voy a hacer (si esta vez no estoy mintiendo, que no creo). Y que los voy a hacer cumplidamente, aunque no sé si en el orden que a ti te gustará (como digo en estos casos, tus deseos son desórdenes para mí, frase que hay que anclar exactamente en mi poca capacidad para hacer las cosas y todavía menos para hacerlas como me pidieron que las hiciera).

(ya estamos barrocos, parentéticos, digresionantes y no llegando nunca al punto).

Pues que sí. Que lo haré (lo que me digas).

Pero a cambio, en esta vida de trueques (¡qué bonito que nos hayamos ido al puto carajo en esta entrada de Pound, que tan bien se las arregló también siempre para irse)... decía que en esta vida de treques tengo deberes para ti y p a r a t o d o s:

Me emboquen a http://bilboquet.es/. El número 6, Albino que destella porque es el último (yo me lo he puesto en favoritos para ir mirando).

Pueden aparecer muchas cosas, pero si no aparecen directo los artículos de este número, clicar en Contenido pigmentado para verlos. Dos artículos que se deben leer de mis colegas de Austria:

El fantasma del albinismo, de Jordi. Y Campo de Marzo, de Pablo L.T.

Del primero, abajo hay enlace a otro artículo muy interesante. Del segundo, de mi tierno, turbulento y grandísimo poeta que posiblemente nos abandona para irse a México a meterse en una pero que muy gran chingada, hacer clic al terminarlo en la página que lleva a su página de músico y su "La Bande a Bonnot". Y escuchen, escuchen.

Háganme caso, que el fin de semana es breve, pero la eternidad lo es más todavía.